GIOVANNY ANTONIO MUÑOZ
ORTEGA
Febrero 26, 2013
GRACIAS POR NO PERMITIRME
OLVIDAR
Hay historias que te hacen
llorar. Hay películas que te hacen llorar. Hay situaciones en tu vida que te
hacen llorar, pero, para que un libro te haga llorar es algo muy particular y
especial.
EL OLVIDO QUE SEREMOS
escrito por Héctor Abad Faciolince, no es novela, no es ficción, es una
autobiografía que narra su vida, sus historias, sus vivencias en torno a su
familia, desde sus ancestros hasta su círculo familiar: madre, padre y
hermanas. El olvido que seremos con el paso del tiempo, unos llegan a este
mundo, otros partiremos, y ese legado e historia que dejaremos a partir de lo
que seamos y hagamos, el tiempo tristemente se encargará de borrarlo.
Hace 20 años fue el
fatídico, vil y cobarde asesinato de Héctor Abad Gómez (Padre), un personaje y
opositor en el ámbito político, un revolucionario por las causas justas, un
soñador, un idealista, un guerrero por lo social que lo llevo a emprender una
batalla contra una sociedad burguesa que busca intereses particulares, una
clase política corroída y carcomida por la corrupción.
Muchos no lo conocimos, y
después de leer esta gran obra puedo decir que es mi héroe, pues, en él veo
personificado a mi padre. Él es mi héroe, porque era un doliente social que
buscaba una solución para todos aquellos menos favorecidos. Él es mi héroe, porque
nos enseñó que uno vale no por lo que tiene sino por lo que uno es como persona
“… el hijo, el hermano, el pariente, el amigo, el humanista que entiende a los
demás y que no aspira a ser entendido. Qué más da lo que crean de ti, qué más
da el oropel, para los que sabemos quién eres tú”.
Gracias Héctor Abad Faciolince, por compartirnos lo más íntimo de su familia, sus alegrías, temores y
tristezas. Gracias por traer del olvido a ese gran hombre que fue su padre,
para que sepamos cuál fue su obra y se inmortalice en la actual sociedad.
“Ya somos el olvido que seremos.
El polvo elemental que nos ignora
y que fue el rojo Adán y que es ahora
todos los hombres y los que seremos.
Ya somos en la tumba las dos fechas
del principio y el fin, la caja,
la obscena corrupción y la mortaja,
los ritos de la muerte y las endechas.
No soy el insensato que se aferra
al mágico sonido de su nombre;
pienso con esperanza en aquel hombre
que no sabrá quién fui sobre la tierra.
Bajo el indiferente azul del cielo,
esta meditación es un consuelo.”
El polvo elemental que nos ignora
y que fue el rojo Adán y que es ahora
todos los hombres y los que seremos.
Ya somos en la tumba las dos fechas
del principio y el fin, la caja,
la obscena corrupción y la mortaja,
los ritos de la muerte y las endechas.
No soy el insensato que se aferra
al mágico sonido de su nombre;
pienso con esperanza en aquel hombre
que no sabrá quién fui sobre la tierra.
Bajo el indiferente azul del cielo,
esta meditación es un consuelo.”
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